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sábado, 2 de mayo de 2015

Tecnicas de entrenamientos para jinetes y caballos

Pat Parelli

Los siete juegos en los caballos de Pat Parelli

Pat Parelli ha desarrollado Los Siete Juegos después de haberse dado cuenta al cabo de los años, que la relación entre el caballo y el humano tenía muchas carencias. Los Siete Juegos están basados en la lógica de un animal de presa y son juegos que los caballos juegan entre ellos para decidir la jerarquía, y el caballo Alfa o Líder.

Nuestro objetivo será el de establecer una comunicación clara y verdadera, que enseñará al caballo a sentirse siempre seguro al lado del humano.

Al principio se llevan a cabo en un espacio seguro, el caballo llevando una cabezada y con una cuerda de 3,7 metros.

A medida que vayas avanzando en la técnica y también te relaciones y comuniques, podrás usar una cuerda de 7m. y después una de 14m. antes de continuar jugando en libertad con obstáculos etc.

Todo lo que hagas con tu caballo deberá ser un juego. Si afrontas una situación con esta forma de pensar, te quedarás más tranquilo, sin frustrarte, y tu caballo permanecerá más atento.

Los Siete Juegos son importantes para el desarrollo mental, físico y emocional de tu caballo y éste será más valiente, estará más en forma y más tranquilo.

Antes de explicar Los Siete Juegos, quiero mencionar que estás trabajando con un animal vivo. Si no tienes mucha experiencia con caballos, o tienes un caballo con muchos problemas, un caballo entero, etc., mejor solicita la ayuda de un profesional. Con los juegos es muy importante saber leer el lenguaje corporal del animal y responder adecuadamente, sobre todo en casos de emergencia. Si no responde como es debido, puede ser que el caballo haga lo contrario de lo que queremos conseguir, por culpa nuestra. Es imprescindible permanecer tranquilo siempre, y de buen humor. No es cuestión de obligarle a algo, sino de enseñarle con paciencia.

EL JUEGO AMISTOSO:

El Juego Amistoso trata de demostrarle a tu caballo que no le vas a hacer daño, aunque tengas la posibilidad de hacerlo.

Además de acariciarlo, también tienes que ponerle en situaciones (controladas por ti) que le pudieran dar miedo, pero de forma que aprenda que si se queda con vos, no le sucederá nada.

Al principio se trata de caricias por todo su cuerpo. Sin exclusión de ninguna zona, las manos, los cascos, las orejas, la cabeza, el cuello, etc. hasta que no quede ningún lugar que no te deje tocar. Cuando has conseguido tocarlo sin problemas a ambos lados, puedes continuar acariciándolo, pero esta vez con algo en tu mano, una cuerda, un cepillo, etc.

Para seguir avanzando, ahora incluirás algo que posiblemente le asuste un poco, como, un trocito de papel o una bolsa de plástico, por ejemplo. Lo importante de este juego es que siga siendo un juego. No le obligas a nada, y todo lo haces con una sonrisa y el cuerpo relajado, con un ritmo suave, mostrándole que no tiene nada que temer. Este juego no tiene límites, solamente tu propia imaginación. Te habrás dado cuenta que no es necesario ir muy rápido. Más vale ir despacio pero seguro. Si corres demasiado y el caballo empieza a preocuparse, o peor, siente miedo, lo habrás perdido todo y tendrás que volver a empezar desde el principio.

Muchos caballos, aunque montados durante años y años, nunca han tenido la posibilidad de conocer bien la montura. Como nivel avanzado, puedes jugar con la montura o la sudadera, poniéndolos desde ambos lados, de una forma tranquila, sin tener necesidad de atar al caballo. Es importante dejar espacio a tu caballo para moverse (expresarse) mientras que está aprendiendo que no es necesario tener miedo. Intenta utilizar poca presión sobre la cuerda hasta que se quede quieto. También es muy importante el ritmo. Enseñarle a tu caballo con ritmo le dará más confianza porque irá anticipando lo que va a pasar.

EL JUEGO DEL PUERCO ESPIN:

Los caballos tienen un reflejo de oposición, que es parte de su comportamiento natural. Es el instinto de empujar contra la presión que le permite defenderse cuando se siente atrapado. Cuando se siente inseguro, mental, emocional o físicamente, desea empujar contra cualquier presión, que puede ser su cabezada, el bocado, la cincha o tu pierna. También explica por qué se tira hacia atrás o por qué tiene problemas para estar en lugares pequeños como un remolque. Por naturaleza tienen claustrofobia, por lo cual, el reflejo de oposición es su estrategia para sobrevivir.

El Juego del Puerco Espín trata de enseñar al caballo cómo ceder a la presión, y como deshacerse de la presión. Lo que solemos usar son golpecitos, pero más vale una presión suave pero tranquila para enseñar que su responsabilidad es ceder a la presión para sentirse cómodo.

¡Ten cuidado! Los caballos son “cinturón negro” en este juego, ya que es lo que usan entre ellos para decidir la jerarquía. Van a probarte para ver si vales como su líder, entonces tienes que estar mentalmente bien preparado y tranquilo.

El objetivo es mover a tu caballo en la dirección deseada con la mínima presión. Le das presión en una zona de su cuerpo, probablemente en su cuello para empezar, con tu mano. Y esperas, hasta que ceda. Puede ser que no se mueva nada, y tienes que poner más presión hasta que ceda. Puede ser que se acerque más a ti, empujando contra la presión, no se la quites! Pero al momento que ceda, aunque sea nada más que un milímetro, le quitas la presión y le frotas en el mismo lugar como caricia. Déjale pensar sobre lo que ha pasado antes de volver a repetirlo. Te sorprenderás que con poquísima presión puedes mover tu caballo, si se lo enseñas bien.

Cuando tienes el principio bien establecido, puedes avanzar usando menos presión todavía, usando otras partes de su cuerpo, moverlo en varias direcciones, etc. El objetivo es mover a tu caballo en la dirección deseada con la mínima presión y que se pare en el momento que empiezas a acariciarle el lugar que has tocado para moverlo.

EL JUEGO QUE CONDUCE:

Los caballos juegan El Juego de Conducir entre ellos todo el tiempo. Lanzan una mirada intensa, pliegan atrás sus orejas, agitan sus colas o levantan una pata trasera, diciendo “¡si no te mueves, encontrarás mis dientes o mi pie!”.

El caballo necesita aprender a ceder a tu presión física antes de ceder a tu presión mental. Estás desarrollando tu idioma de sugestión. El caballo aprende que si no cede a tu sugestión, encontrará la presión física de una cuerda, o un brazo como consecuencia. El juego consiste en mover a tu caballo sin tocarlo.

Pero si no se mueve, le tocarás hasta que sí lo haga. Existe una diferencia que tu caballo comprende. Si le pegas a un caballo con malas intenciones, no volverá a confiar en ti o empezará a defenderse. Los caballos no entienden el castigo y los confunde, porque no entienden el por qué.

La presión rítmica, carece de la carga emocional de un castigo. El caballo comprenderá la consecuencia de no haberse movido.

Lo peor que puedes hacer a tu caballo es mentirle. Si creas la sugestión, tienes que seguir adelante con las consecuencias. El caballo te entenderá directamente. Pero, si no haces lo que ibas a hacer, entonces, es que no te importa verdaderamente que se mueva, y el caballo perderá su confianza en vos como líder.

Tu caballo necesita saber que su líder no miente.

Para jugar al Juego De Conducir, mira si puedes hacer caminar al caballo hacia atrás, solamente con el movimiento de tus dedos. Intenta mover su grupa, girando la cuerda, que mueva su espalda girando la cuerda. (Ten cuidado que no te dé una patada, si no entiende bien qué es lo que quieres. Hace el ejercicio con toda tranquilidad y acuerdate de que no se trata de castigar. Si el caballo no mueve la grupa o la espalda girando la cuerda, dale un toquecito con el final de la cuerda. El objetivo de este juego es que puedas mover la grupa o la espalda de tu caballo con nada más que una mirada.

EL JUEGO DEL YO-YO:

Este juego consiste en aprender a enviar a tu caballo atrás y adelante en una línea recta. A lo mejor al principio no sale en línea recta, pero es lo que deseas conseguir al final. Algunos caballos se acercan con facilidad, pero no retroceden para nada. Otros corren hacia atrás, pero no quieren acercarse. Considera el retroceso un Yo y el acercarse un Yo. El objetivo del Juego del Yo-Yo es conseguirlos equilibradamente.

Para que el caballo camine hacia atrás, mueve la cuerda. Comienza con poco movimiento, hasta que se mueva toda la cuerda y el caballo se sienta algo incómodo. Cuando se mueva algo, cesa el movimiento de la cuerda para que sepa que eso era lo que querías lograr.

Vuelve con suavidad otra vez, hasta que dé un paso atrás, cesa el movimiento y déjale pensar. Repítelo hasta que el caballo entienda qué es lo que quieres lograr. Para avanzar en el nivel, puedes pedir un paso y hasta varios pasos con una cuerda más larga.

Ahora, invítalo a que se acerque. No es cosa de empezar a tirar de la cuerda, pero, aplica un poquito de presión, acariciando la cuerda. Sigue acariciando con más presión cada vez (pero dejando al caballo bastante tiempo para poder pensar y reaccionar.) Cuando dé un paso adelante, quita otra vez la presión. Vuelve a hacer el ejercicio hasta que el caballo se acerque con la mínima presión.

EL JUEGO DE LOS CÍRCULOS:

La mayoría de la gente piensa que este juego es igual a dar cuerda, pero el Juego de los Círculos es mucho más. Es un ejercicio mental, además de físico, porque el caballo va aprendiendo a mantener el mismo ritmo y la misma dirección por sí mismo hasta que le pidas otra cosa.

Para jugar el Juego de los Círculos, empieza con el caballo mirándote de frente. Usa tus experiencias del Juego de Conducir para enviar el caballo en la dirección que quieras (derecha o izquierda), a la velocidad deseada, dejándole llevar a cabo su trabajo. Para que tu caballo vaya hacia la derecha, dirige tu pie derecho hacia las cuatro horas del reloj, levanta tu brazo derecho en la misma dirección que tu pie derecho con un ligero contacto a través de la cuerda.

El gran secreto es que cuando tu caballo está haciendo lo que quieres que haga, lo dejas tranquilo, te quedas neutro. Pero en el momento que decide parar, lo corriges. Cada vez que cambia de dirección o velocidad, lo traes al centro, y vuelves a enviarlo hacia fuera de nuevo. Irá aprendiendo que estará más cómodo en el círculo.

Además de que solamente cuando el caballo cambia algo sin que lo deseemos es cuando le damos instrucciones, existe una diferencia más con la forma tradicional de dar cuerda. Serán un mínimo de 2 círculos a la misma velocidad y dirección, y un máximo de 4. Si tu caballo es capaz de hacer dos vueltas sin tu ayuda, muestra su respeto y responsabilidad. Después de 4 vueltas, empezará a aburrirse. Si le quieres pedir más de 4 círculos, intenta hacerlo más estimulante, poniendo obstáculos, cambiando la cuerda por una más larga, haciéndolo en otro lugar, etc. Es muy importante hacerlo divertido para el caballo.

Las diferencias entre este juego y dar cuerda son varias. Los objetivos son diferentes, el material que usas es diferente, la cantidad de círculos es diferente, nuestra atención es diferente, nuestra intención es diferente etc.

Muchas veces observo a la gente dar cuerda a su caballo. Lo único que hacen es mover el animal. Vueltas y vueltas y vueltas. Empujándole todo el tiempo, o haciéndole correr sin otro objetivo que quitarle el sobrante de energía para poder montar sin riesgos. Si dejas al caballo en el mismo sentido demasiado tiempo o con la misma velocidad, pondrá el piloto automático y usará su cuerpo de una forma más económica, para no gastar demasiada energía. Además, solamente estarás trabajando su cuerpo sin preocuparte de su mente.

EL JUEGO DE LOS PASOS LATERALES:

Es bueno para tu caballo que camine hacia atrás y hacia los lados. Además de que tu caballo será más atlético físicamente, caminar de lado también lo calmará emocionalmente y comenzará a usar su habilidad mental para aprender. Es complicado tener miedo caminando de lado.

Para empezar con el Juego de los Pasos Laterales necesitarás una valla. Esta valla ayudará a que tu caballo no se adelante mientras está buscando la solución, intentando entender lo que le estás pidiendo. La cuerda de 3,7 m. es ideal como ayuda. Caminar de lado no es nada más que el Juego de Conducir (o el Juego del Puerco Espín) para dirigir el tercio anterior del caballo, el tercio posterior, tercio anterior, tercio posterior, etc. pegado a la valla. Pronto el caballo entenderá lo que le estas pidiendo, y comenzará a mover sus anteriores y sus posteriores a la vez, para caminar de lado.

Asegúrate de que no tiras de la cuerda, si ves que sus anteriores van demasiado rápido, es mejor empujar la grupa para que vaya con el cuerpo derecho. Sigue practicando, hacia ambos lados, hasta que lo haga tranquilo y con un buen ritmo.

EL JUEGO DEL HUECO:

Siendo claustrofóbicos, los caballos odian los espacios estrechos y confinados. Este juego hará a tu caballo más valiente ante tales situaciones, y aprenderá que no hace falta aterrarse.

Para jugar el Juego del Hueco, busca un espacio seguro con una pared o valla. Ponte a unos 3 ó 4 metros de la valla, y pide al caballo pasar entre vos y la valla.

Con algunos caballos puede que sea demasiado estrecho, en tal caso tendrás que situarte a más distancia. Poco a poco, tu caballo tendrá más confianza y podrás ir estrechando el espacio con la valla, hasta que el caballo consiga pasar por un pasillo de un metro (parecido a entrar en un remolque.)

Es importante procurar que el caballo se sienta cómodo pasando por el lugar que le ofreces, y que pase totalmente, antes de dejarle dar la vuelta para volver por el mismo lugar. Cuando está totalmente cómodo, puedes avanzar haciendo el mismo ejercicio al trote, al galope, o usar varios lugares, varias vallas, y también dejarlo entrar en un remolque.

¿Cuánto tiempo seguimos jugando?

Trata de jugar el juego o los juegos el tiempo óptimo para que el caballo esté cómodo. Pueden ser 2 minutos, pueden ser 2 horas. Lo importante es que el caballo salga mejor que antes, y que nuestra relación vaya mejorando. Sí es cierto que jugando correctamente los 7 juegos, te ayudará mucho en el futuro con cualquier ejercicio que le quieras enseñar.

También te ofrece un tiempo para observar los movimientos de tu caballo, ir conociéndolo mejor, y pasar un buen rato divertido con él. Puede ser que consigas respuestas que no esperabas, puede ser que los juegos solucionen problemas no relacionados con ellos, porque terminarás con un caballo más tranquilo, más valiente, y más atlético.

Un verdadero amante de los caballos se tomará el tiempo necesario para desarrollar su caballo, sin ayudas artificiales, sin precipitaciones. Cuando empieces a entender más a los caballos, su fisiología, su psicología, su jerarquía, etc., encontrarás las soluciones a tus problemas, desarrollándote como un Natural Horseman.



Jinete y Caballo

Orgullo por caballos de paso fino


“Es ese caballo que, por la topografía de la Isla, fue adoptando ese paso corto lateral, que era un paso que daba comodidad al jinete". (Juan Luis Martínez Pérez)

En una finca de Manatí, un matrimonio se dedica con ahínco al entrenamiento de estos animales

Fuente: static.elnuevodia.com
Por: Por Osman Pérez Méndez

Casi cada fin de semana, en algún rincón de Puerto Rico hay alguna competencia o exhibición de caballos de paso fino, una raza que es orgullo de la Isla y que se distingue por su peculiar y elegante paso corto lateral. Pero mucho antes que un caballo llegue a esas competencias, hay que cuidarlo y entrenarlo, una labor que exige mucha atención y cariño. A tales menesteres se dedica el matrimonio de Domingo Nieves y Magdalis González, quienes poseen una veintena de caballos, de paso fino, de paso y de paseo. 


Desde temprano en la mañana, llegan a la Hacienda Tierras Nuevas, en Manatí, para preparar los alimentos de los animales y poner en orden los aperos que usarán en el día.

Antes de arrancar con su rutina diaria, Magdalis aprovecha para explicar toda la historia y cultura detrás del caballo de paso fino.

“Es una raza. Durante muchos años fueron mejorándola. Luego esos caballos se fueron mejorando hasta dar paso a las competiciones”, dice mientras busca una carpeta con varios documentos.

Añade que hay otros caballos de paso, como el caballo de paso colombiano o de paso peruano. También hay caballos de aquí, criollos, que tienen el paso lateral, pero no son de paso fino.

“Pero, aunque hay todas esas modalidades de paso, en Puerto Rico como paso fino se reconoce solo al caballo puro puertorriqueño de paso fino”, continúa Magdalis, añadiendo que existe incluso una ley para tales efectos.

Pruebas de ADN

Y para estar más seguros de esa pureza, los ejemplares tienen que ser inscritos en un registro genealógico, con todo y muestras de ADN y hasta una identificación que los describe, explica Magdalis, mientras saca de la carpeta la identificación de uno de sus caballos.

“En el área del cuello, un veterinario certificado les coloca un chip con su identificación, por si cambian de dueño y de nombre. En este documento se anota todo eso, como si fuera el traspaso de un carro”, detalla Magdalis con tono apasionado. “El ADN en sí, no me dice nada, pero sí su genealogía, que lo identifica como hijo de ejemplares de paso fino reconocidos”.




Por detrás, el certificado tiene además una foto del caballo, y unos dibujos de las patas y la cara, para detallar las marcas particulares que pueda tener y que no se vean en la foto.



Aun así, no crea que todos llegan a competir, pues como explica Magdalis algunos no dan la categoría y se usan para dar paseos, para entrenar jinetes o para venderlos a alguien que quiera tener uno.

“Esto más que un deporte, es un estilo de vida”, afirma Magdalis sobre el paso fino, cuya práctica desde 1978 se reconoce como un deporte nacional autóctono de Puerto Rico.

Cerca de las 8:00 a.m., y ya escuchando las voces de sus dueños, los animales empiezan a hacerse sentir con relinchos, y alguna que otra patada a la jaula, reclamando su comida.

“Se alimentan dos veces al día, temprano en la mañana y en la tarde”, explica Domingo mientras vierte en una carretilla un alimento concentrado que tiene avena, maíz, soja y miel. Detrás suyo un cartel advierte que montar caballo es una práctica que tiene riesgos.

Domingo puede dar fe de eso, pues todavía se recupera de una caída que sufrió, que le provocó daños en la espina dorsal. La lesión requirió dos operaciones y casi le deja incapacitado, pero poco a poco ha ido recobrando la capacidad para hacer algunos trabajos. La carretilla, no obstante, la lleva Magdalis o el joven Alex, que trabaja con ellos en la cuadra.

Nos detenemos en la jaula de Indio, un simpático y dócil caballo al que describen como “el más mansito, que todos quieren montarlo”. También es “el más travieso”, y ha descubierto la forma de abrir la jaula para salir a pasear, él y su compañera de jaula, a la que también libera para que le acompañe.

Alimento vital

El matrimonio se toma una pausa para enfatizar en la importancia de alimentar adecuadamente a los caballos, porque no hacerlo, además de que constituye maltrato según la ley, puede llevar a que sufran cólicos que pueden llegar a tener consecuencias muy graves, y laminitis, una enfermedad que afecta sus extremidades y los puede dejar cojos.

“Y nunca, nunca, les debe faltar el agua”, insisten, destacando que pueden deshidratarse con rapidez y hasta morir.

Apenas terminan de darle el alimento concentrado y el heno, y comienzan a limpiar la jaula. A diario, hay que sacar los excrementos y la paja mojada. Cada cierto tiempo hay que cambiar toda la viruta que le sirve de cama. Domingo va jaula por jaula, entonando rancheras y cerciorándose que todo está como debe ser.

Mientras saca a un caballo marrón, el hombre de tez quemada por el sol explica que nunca se les debe maltratar “porque pueden crear mecanismos de defensa y pueden ir contra ti. Pueden morderte y patearte, y hacerte bastante daño. Una mordida te puede arrancar un canto, y una patada te puede romper un hueso”.

No obstante, su naturaleza es más bien noble. “Ellos son animales de manada. Te ven como el alfa, el líder, el que les alimenta y los protege. Eso nos da la ventaja de que dependan de nosotros”, dice Domingo, insistiendo otra vez en que no es con golpes, sino “con sensibilidad y con caricias que se les debe tratar”.

De esa forma, al sacarlos a pasear “ellos no lo ven como un castigo. Para ellos es señal que se van a lucir junto a su alfa”, comenta Domingo, agregando que para el caballo no es problema llevarte sobre su lomo porque su anatomía se lo permite. También su anatomía permite colocarle en la boca, en un espacio carente de dientes conocido como los asientos, el freno que se usa para guiarlo en una dirección o detenerlo.

Es hora de los entrenamientos a los ejemplares en turno según un calendario. Aunque en esta jornada matutina solo moverán a practicar a tres caballos, a todos los sacan de las jaulas regularmente durante la semana, puesto que “necesitan salir del confinamiento (de la jaula), porque les da vicios de ocio, y comienzan a comerse la madera de la jaula, o halar aire”.

El primero en ir al picadero, que es como llaman al recuadro donde entrenan y compiten, es Desafío. Avanza con una mezcla de alegría y orgullo, pasando a lo largo de pacas de heno y maquinaria de agricultura. Saluda con un suave relincho a un viejo perro guardián que levanta brevemente la cabeza, sin abandonar su rincón al borde del camino de entrada a la hacienda. Entra al picadero y, tras unos segundos de duda, arranca en una feliz cabalgata. Entretanto, Magdalis saca de su jaula a Fortuna, una bella yegua blanca que es objeto de feroces celos entre varios caballos, y comienza a cepillarla y peinarla. “Ellos sudan mucho, y el sudor al secarse se convierte en sal, y hay que limpiarlo para que no les lastime”, explica.

Visten a Fortuna con el equipo de bella forma, una competencia que, explica Magdalis, “básicamente es un concurso de belleza. La llevan dos personas, no la montan. Se mira todo, las patas, las orejas, el barril (la barriga), que todo sea un complemento perfecto, sin cicatrices. Tampoco se descuida el andar”.

Tras el paseo, Fortuna recibe un baño de manguera, que disfruta tanto como el cepillado.

Le toca el turno a Capataz, un macho de color blanco que es uno de los que le tiene el ojo echado a Fortuna. Mientras le coloca los aperos, Domingo explica que “ya está domado, pero hay que entrenarlo”. También le pone una faja para que aprenda a no mover la cola, y le echa repelente para que los insectos no le molesten y ande relajado y sin distracciones.

Domingo, a causa de las secuelas del accidente, necesita la ayuda de Magdalis para montar. Antes, se pone un pantalón de cuero sobre sus mahones. Sube con cuidado, y ella le coloca en estribo el pie derecho, que perdió ciertos movimientos tras la caída.

Las señales

“Siempre hay que observarlos, conocerlos. El (caballo) da señales, hasta dónde tolera, cuando algo le molesta”, detalla Domingo. “Le pones presión, pero a la vez lo relajas, y lo premias con una caricia para que aprenda. Los caballos no se entrenan con comandos verbales, como a los perros. Eso solo es en las películas. Algunos aprenden un poco los sonidos, pero todos los comandos son con el freno”. Por alrededor de una hora, el caballo pasea a lo largo de la valla, hace la figura ocho alrededor de dos postes y pasa sobre la tabla de resonancia. Termina todo sudado y listo para su baño.

Casi al final de la mañana, la pareja alista cuatro caballos de paseo. Los usan para ofrecer paseos por la finca hasta la costa, y para entrenar a jinetes, niños y también personas con discapacidades que necesitan equitación adaptada.

Antes de ir almorzar, les darán unas vueltas. Me hacen una oferta y antes que terminen ya estoy sobre Indio. Tras recibir instrucciones, el simpático caballo me lleva sin contratiempos por el picadero. Más adelante, Domingo y Magdalis cabalgan uno al lado del otro. Se toman de la mano como enamorados. Los caballos parecen entenderlos y marchan a un ritmo parejo, regalando una imagen de postal.
Jinete y Caballo

viernes, 18 de julio de 2014

Tropilla de caballos. Argentina Gaucha

Tropilla Gaucha
Grupo de 12 o 15 caballos de montar que sigue a una yegua -la madrina- cuyo cencerro los acostumbra a andar siempre juntos o amadrinados, y de la cual jamás se apartan.


Por: Martín Hardoy

Cómo hacer una tropilla:

1- Se eligen los caballos machos castrados lo mas parejos posible de tipo y color o pelaje. Las tropillas siempre son de caballos machos con una yegua. El gaucho no anda en yegua y entonces no hace tropillas con yeguas aunque si quisiera podría.

2-Se elige una yegua a la que se llama “Madrina” y se le coloca un cencerro. La yegua debe ser bien mansa pero al mismo tiempo tendrá que tener carácter. El ideal son aquellas yeguas que dentro de los grupos de potrancas o yeguas corren delante. La yegua puede ser o no del mismo pelaje que los caballos. He tenido muchos cencerros juntos de la misma marca y tamaño y ninguno suena igual a otro. Esto es bien importante pues cada caballo ha de seguir a ese sonido de día y por las noches o a su madrina. La yegua tiene el cencerro puesto siempre. El tropillero no anda la yegua madrina.

3-Muchas tropillas también tienen un caballo de un color diferente al que llaman “el lunar”. En realidad se usa el lunar para diferenciar una tropilla cuando se mezclan todos los animales y aparecen tropillas de idéntico pelo y tipo de animales. Es una forma mas de diferenciar el grupo y un lujo mas en la tropilla.


Los jurados evalúan:

A-Que los animales sean parejos y cuánto mas uniforme el pelaje mejor... incluso las marcas en la cabeza y patas.

B-Estado general de todos los animales. Con mucho pelo o flacos o mal desvasados, o mal tusados o sucios perderían puntos.

C-Mansedumbre de la Madrina-Debe cabrestear bien y dejarse agarrar fácilmente y no se debe mover cuando se agarran los caballos machos.

D-Mansedumbre de los caballos-Deben dejarse agarrar fácilmente y se deben de poder ensillar sin problemas. A veces los jurados marcan un caballo para que agarren y a veces el presentador o tropillero agarra el que quiere. Muchas veces hay que agarrar a todos. Esto depende de lo que soliciten los jurados.

E-Mansedumbre del caballo ensillado y nivel de doma.

F-Vestimenta del tropillero y equipo de cabezadas, monturas o recado con que se presenta.

G-Unidad del grupo en general. Si los animales se separan o alguno se va con otro grupo se pierden puntos en el concurso.

H-Capacidad y velocidad de juntar el grupo del tropillero.


Las tropillas se hacen de la siguiente forma:

1-Normalmente se debe dejar a los animales encerrados durante el día en un corral y de noche van a comer al potrero. De esta forma los animales se conocen en el corral y se respetan estando juntos. Si existiera algún animal muy agresivo, pateador o mordedor es posible que el tropillero lo descarte. Si no lo descarte lo atará al bozal de la yegua madrina medio corto uno de otro. De esta forma no se pueden agredir, no se pueden patear, manotear y casi no pueden morderse. La yegua madrina tendrá la soga prendida de la parte del bozal que va al cuello o cogotera, el caballo agresivo se atará de la argolla delantera del bozal para que trabaje la hociquera y sea fácilmente dominable. Muchos tropilleros atan a todos los caballos de la tropilla algunos días en el proceso de armado a la madrina para que la reconozcan como líder o guía.

2-Es importante que el lugar en donde se forma la tropilla no sea el potrero en el que han crecido los animales. Cuando se cambian de lugar los caballos se unen mucho mas fácilmente que cuando están en un lugar que conocen.

3-Cuando ya no se ven agresiones en el grupo estando en el corral o en el potrero en el que comen comienza la segunda etapa de entrenamiento de la tropilla.

4- Los animales estarán en el corral pero no se les dará agua ni comida la noche anterior. Por la mañana se agarra la yegua madrina y se la lleva a una bebida con agua y se la deja atada allí. Se va luego al corral donde están los caballos y se los larga rumbo a donde está la bebida y la yegua atada. Ellos llegan y toman agua. Esto se repite por varios días. Cada vez que se les da agua se lleva primero a la yegua y luego a los caballos. Esto comienza a desarrollar un instinto de seguir a la yegua o encontrar el cencerro pues así podrán satisfacer su sed.

5-Se hace lo mismo con la comida. Se deja la yegua en un lugar en el que dispone de buena comida y se larga el resto de los caballos con hambre de la noche anterior para que comen allí. Puede ser pasto seco o fardo o bien se puede dejar la yegua en un potrero con buen pasto con maneas en las manos para que se quede allí y no se mueva y luego se lleva a los caballos. Con esto los caballos van aprendiendo que al seguir a la madrina encontrarán comida también y la relación con ella empieza a ser una necesidad y por eso no se alejan.

6- Un ejercicio que hacen muchos es llevar a la tropilla a un corral redondo de unos 15 metros de radio o 30 metros de diámetro. También se puede hacer en un corral cuadrado de similares dimensiones pero es mejor el corral redondo. El trabajo se hace de noche. Ensillan uno de los caballos machos y llevan a la yegua madrina de tiro y al paso. el tropillero tendrá en su mano un látigo largo. La mayor cantidad de los caballos irán detrás de la yegua pero es posible que alguno se quede atrás. Si así lo hace cuando el tropillero se acerca a él le da un latigazo en el anca y el caballo corre a juntarse con el grupo. Así aprenden que si se alejan del grupo pueden recibir un latigazo en el anca pero mientras se mantengan cerca de la yegua no pasará nada. Se hace de noche para que la guía sea especialmente el cencerro.

7-Los sistemas para agarrar los caballos sin corrales son diversos. En general uno separa al caballo y se pone entre el grupo y el animal apartado que intentará volver y así caminará hacia el tropillero.